
Los plazos vídeo corporativo suelen situarse entre dos y ocho semanas desde la aprobación del encargo hasta la entrega final. Una pieza sencilla, con el guion claro y una sola jornada de grabación, puede completarse en dos o tres semanas. Un proyecto institucional con varias localizaciones, entrevistas, animaciones, idiomas o numerosas adaptaciones necesita más margen.
El calendario no depende únicamente de las horas de cámara. Incluye el briefing, la escritura y aprobación del guion, la logística, el rodaje, la edición, el sonido, el color, los gráficos, las revisiones y las exportaciones. También interviene la rapidez con la que el cliente concentra sus comentarios y toma decisiones. Por eso, una fecha fiable debe construirse fase a fase y quedar vinculada a entregables y aprobaciones concretas.
👉 Si necesitas descargarte infografías sobre plazos vídeo corporativo, descuentos en cursos y herramientas y mucho más puedes hacerlo aquí: descargar infografías y recursos.
Ejemplo de vídeos corporativos para empresas
Ver más vídeos
Plazos vídeo corporativo: respuesta rápida
- Pieza sencilla: aproximadamente de 2 a 3 semanas.
- Vídeo institucional: alrededor de 3 a 6 semanas.
- Campaña con varias piezas: entre 5 y 8 semanas o más si requiere permisos, actores, animación compleja o varios idiomas.
Son rangos orientativos. La fecha comprometida debe calcularse después de conocer el alcance y confirmar quién aprobará cada fase.
Contenido del artículo
- Plazos por fase de producción
- Tabla de plazos según el proyecto
- Duración de la pieza y canal de publicación
- Factores técnicos y logísticos
- Cuellos de botella habituales
- Cómo acelerar la producción
- Versiones y rodaje modular
- Checklist contractual
- Plan práctico para una fecha fija
- Resumen
- Conclusiones
- Preguntas frecuentes
Ejemplo de vídeos corporativos para empresas
Ver más vídeos
Plazos por fase: preproducción, rodaje y postproducción
Cada fase tiene un ritmo diferente. El rodaje es la parte más visible, pero no siempre es la más larga. En muchos proyectos, la preproducción y las revisiones de montaje consumen más días que la grabación.
Preproducción: entre varios días y dos semanas
La preproducción convierte una necesidad de comunicación en un plan grabable. Incluye briefing, enfoque, guion, desglose de escenas, localizaciones, permisos, casting, agenda, plan de rodaje y necesidades técnicas. Cuando el cliente aporta un mensaje cerrado, personas disponibles y una localización confirmada, esta fase avanza deprisa. Si hay que coordinar varias sedes o validar afirmaciones con Legal, necesita más tiempo.
Acortar esta etapa sin cerrar decisiones desplaza el problema al rodaje o al montaje, donde corregir cuesta más. Un guion aprobado no es un trámite: evita grabar mensajes incompatibles, olvidar recursos esenciales o descubrir tarde que una escena no puede publicarse.
Rodaje: de una jornada a varios días
Un vídeo corporativo estándar puede grabarse en una jornada de unas ocho horas, siempre que las entrevistas, los espacios y el material de apoyo estén bien organizados. Las producciones con múltiples localizaciones, actores, iluminación compleja, drones o numerosos productos pueden requerir varias jornadas.
El tiempo de rodaje no se calcula solo por la duración final. Una pieza de un minuto puede necesitar más preparación que una entrevista de cinco si cada plano exige cambios de iluminación, arte o localización. El número de escenas y configuraciones ofrece una estimación más útil que los minutos del vídeo terminado.
Postproducción: de varios días a varias semanas
La postproducción abarca copia y organización del material, selección de tomas, montaje, música, locución, limpieza y mezcla de sonido, corrección de color, grafismo, subtítulos, revisiones y exportaciones. Una edición sencilla puede resolverse en pocos días hábiles. El motion graphics, la animación, las versiones multilingües y los numerosos formatos aumentan el calendario.
Plazos vídeo corporativo: pros y contras por fase
Preproducción extensa: reduce improvisaciones y regrabaciones, aunque retrasa el inicio visible del proyecto.
Rodaje concentrado: ahorra desplazamientos y recursos, pero exige una agenda muy precisa.
Postproducción escalonada: permite validar primero la estructura; a cambio, necesita respetar hitos y tiempos de respuesta.
Ejemplo de vídeos corporativos para empresas
Ver más vídeos
Tabla de plazos estimados según el tipo de proyecto
La siguiente tabla sirve como referencia inicial. El cronograma definitivo debe ajustarse a los entregables, los recursos técnicos y la disponibilidad de las personas implicadas.
| Tipo de proyecto | Preproducción | Rodaje | Postproducción | Plazo total orientativo |
|---|---|---|---|---|
| Pieza sencilla de 1 a 2 minutos | 1 a 5 días | 1 jornada | 3 a 7 días hábiles | 2 a 3 semanas |
| Vídeo institucional de 2 a 5 minutos | 5 a 10 días | 1 a 2 jornadas | 7 a 15 días hábiles | 3 a 6 semanas |
| Campaña multiformato | 7 a 14 días | 2 a 4 jornadas | 10 a 20 días hábiles | 5 a 8 semanas |
| Pieza con animación compleja o varios idiomas | 1 a 3 semanas | Según necesidad | 2 a 5 semanas | 6 a 10 semanas o más |
Estos tiempos presuponen que los comentarios llegan dentro del plazo acordado. Una aprobación interna pendiente no es tiempo de producción, pero sí desplaza la entrega. Por eso conviene separar en el calendario los días de trabajo de la productora y los días reservados al cliente.
Plazos vídeo corporativo: lectura de la tabla
El rango inferior requiere briefing claro, agenda confirmada, una persona decisora y cambios limitados.
El rango superior resulta más probable cuando intervienen varias sedes, permisos, idiomas, animaciones o comités de aprobación.
Ejemplo de vídeos corporativos para empresas
Ver más vídeos
Cómo influye la duración de la pieza y el canal
La duración final no determina por sí sola el calendario, pero sí condiciona el volumen de guion, entrevistas, recursos y montaje. Una pieza breve para redes puede requerir muchos planos y un ritmo de edición intenso; una entrevista larga puede resolverse con una puesta en escena más sencilla. Conviene planificar desde el objetivo, no desde un número de segundos aislado.
Vídeo para una web corporativa
En una página de inicio o sección de empresa, una pieza principal de aproximadamente 60 a 120 segundos suele permitir presentar el problema, la propuesta de valor y una llamada a la acción sin alargar el mensaje. Si se incluyen testimonios o procesos complejos, puede ser preferible dividir el contenido en una pieza principal y vídeos específicos.
En contextos de consumo rápido, las versiones de 15 a 60 segundos necesitan un inicio inmediato, textos legibles y una idea por pieza. LinkedIn también admite contenidos más desarrollados cuando aportan conocimiento profesional, pero la duración debe responder a la utilidad y no al material disponible.
Formación interna y microaprendizaje
En formación suele funcionar mejor una serie de módulos breves que un único vídeo extenso. Dividir el contenido facilita actualizar una lección sin rehacer todo el curso y permite medir qué temas generan dudas. Esta decisión aumenta el número de entregables, aunque simplifica su mantenimiento futuro.
Plazos vídeo corporativo: duración y canal
- Web corporativa: priorizar claridad y confianza.
- Publicidad y formatos verticales: condensar una sola idea y adaptar encuadre, grafismo y subtítulos.
- LinkedIn: ajustar la extensión al valor profesional aportado.
- Formación: dividir en módulos actualizables y fáciles de consultar.
Ejemplo de vídeos corporativos para empresas
Ver más vídeos
Factores técnicos y logísticos que modifican el calendario
Dos vídeos de la misma duración pueden tener calendarios completamente distintos. Una entrevista en una oficina disponible requiere menos coordinación que una campaña con actores, varias localizaciones y efectos visuales. Antes de fijar fecha deben revisarse los elementos que dependen de terceros.
- Localizaciones: disponibilidad, permisos, ruido, acceso, electricidad y limitaciones horarias.
- Personas: agendas de portavoces, actores, maquilladores, técnicos y responsables de aprobación.
- Equipamiento especial: drones, grúas, estudios, pantallas LED o configuraciones multicámara.
- Grafismo y animación: diseño previo, storyboard, modelado, animación y renderizado.
- Idiomas: traducción, validación, locución, subtitulado y nuevas exportaciones.
- Aspectos legales: cesiones de imagen, música, marcas visibles, afirmaciones y permisos de rodaje.
Las herramientas de inteligencia artificial pueden ayudar a ordenar un briefing, transcribir entrevistas o clasificar material. Sin embargo, no sustituyen la validación del mensaje, las autorizaciones ni el criterio de edición. El ahorro real aparece cuando automatizan tareas definidas, no cuando se utilizan para improvisar el proceso.
Plazos vídeo corporativo: factores de complejidad
Complejidad baja: una sede, portavoces internos, guion cerrado y edición convencional.
Complejidad media: varias entrevistas, recursos gráficos, adaptaciones y dos rondas de cambios.
Complejidad alta: múltiples localizaciones, casting, permisos, animación avanzada, idiomas o entregables numerosos.
Qué alarga los plazos: los cuellos de botella más frecuentes
Muchos retrasos no se producen durante el rodaje, sino en los periodos de espera. Una decisión pendiente puede detener al guionista, al equipo de producción o al editor. Identificar esas dependencias al inicio evita calendarios que parecen rápidos sobre el papel y fracasan en la práctica.
- Aprobaciones internas lentas: nadie dispone de autoridad clara o las respuestas llegan por separado.
- Briefing incompleto: el público, el mensaje o la llamada a la acción cambian cuando el trabajo ya está avanzado.
- Comentarios contradictorios: Dirección, Comunicación y Legal revisan sin consolidar sus indicaciones.
- Permisos tardíos: una autorización municipal o privada impide confirmar la jornada.
- Disponibilidad de portavoces: el plan depende de agendas que no se bloquearon con antelación.
- Gestión deficiente de archivos: el material carece de nombres, copias o control de versiones.
- Cambios fuera de alcance: se solicitan nuevas escenas, mensajes o formatos que no estaban presupuestados.
Una de las medidas más eficaces consiste en designar a una persona con capacidad de aprobación final. Puede recoger observaciones de todas las áreas, resolver contradicciones y entregar un único documento de cambios. Si cada departamento envía comentarios directamente al editor, las versiones se multiplican y el calendario pierde trazabilidad.
Plazos vídeo corporativo: pros y contras de la revisión interna
Revisión amplia: reduce riesgos legales y de marca, pero puede generar comentarios incompatibles.
Decisor único: acelera la respuesta y mantiene la coherencia, aunque debe representar realmente a las áreas implicadas.
Solución recomendable: revisión interna conjunta y entrega de un listado consolidado por cada ronda.
Videofeedback y control de versiones
Las plataformas de revisión permiten comentar sobre un fotograma exacto, asignar responsables y cerrar observaciones. Esto evita indicaciones ambiguas como “cambiar la imagen del principio” y reduce el riesgo de trabajar sobre un corte antiguo. El sistema debe indicar con claridad cuál es la versión vigente y quién la ha aprobado.
Plazos vídeo corporativo: control de comentarios
- Una plataforma o documento central.
- Comentarios asociados a tiempo o escena.
- Una persona que resuelve contradicciones.
- Fecha límite para cada ronda.
- Aprobación expresa antes de pasar al acabado.
Cómo acelerar los plazos sin sacrificar calidad
Ganar tiempo no consiste en eliminar controles esenciales, sino en evitar esperas y trabajos repetidos. La mayor parte del margen se recupera antes de grabar y durante las aprobaciones.
- Cerrar el briefing. Definir audiencia, objetivo, mensaje, tono, CTA y canales antes de escribir el guion.
- Validar por etapas. Aprobar enfoque, guion y plan de rodaje antes de movilizar al equipo.
- Bloquear agendas. Confirmar portavoces, espacios y decisores con alternativas previstas.
- Limitar revisiones. Establecer dos rondas incluidas, su duración y qué cambios admite cada una.
- Revisar un primer corte. Ajustar estructura antes de invertir en color, mezcla, grafismo y exportaciones.
- Reutilizar recursos aprobados. Emplear identidades gráficas, músicas o cierres ya validados cuando encajen.
- Preparar especificaciones. Entregar formatos, resoluciones, relaciones de aspecto, idiomas y límites de peso desde el inicio.
La calidad percibida no depende de acumular efectos. Un mensaje claro, un audio limpio, una imagen cuidada y testimonios creíbles suelen aportar más que una postproducción recargada. Simplificar lo que no mejora el objetivo permite reducir tiempo sin degradar el resultado.
Plazos vídeo corporativo: acciones para ganar tiempo
Antes del rodaje: cerrar mensaje, logística y aprobadores.
Durante el rodaje: seguir el plan y capturar recursos adicionales previstos.
Durante la edición: validar estructura antes del acabado y consolidar cada ronda de comentarios.
Rodaje modular, versiones y reutilización del material
Una jornada bien diseñada puede producir la pieza institucional, entrevistas, recursos de apoyo y clips para redes. Esto evita repetir desplazamientos, alquileres y preparaciones. La clave es definir las salidas antes de grabar: un plano pensado solo para horizontal puede no funcionar en vertical, y una respuesta larga puede no ofrecer fragmentos autónomos.
Las adaptaciones no aparecen automáticamente a partir del máster. Cada formato puede necesitar reencuadre, nueva rotulación, subtítulos, cambio de ritmo y exportación. Deben figurar como entregables y tener tiempo asignado en postproducción.
Biblioteca de brutos y másteres
Guardar los archivos con una nomenclatura consistente, copias de seguridad y metadatos permite localizar escenas y actualizar piezas sin empezar de cero. La biblioteca debe distinguir brutos, proyectos, recursos con licencia, grafismos, locuciones, subtítulos y másteres aprobados. También conviene documentar derechos de uso y fechas de caducidad.
Plazos vídeo corporativo: pros y contras del rodaje modular
Pros: concentra la logística, reduce el coste medio por pieza y crea un banco de contenido reutilizable.
Contras: necesita más planificación previa, una lista de planos extensa y tiempo adicional para editar versiones.
El ahorro se obtiene cuando los entregables están definidos antes de encender la cámara.
Checklist contractual: qué debe figurar por escrito
Un presupuesto que solo indica un importe y una fecha aproximada deja demasiadas decisiones abiertas. Para convertir los plazos vídeo corporativo en un compromiso operativo, la propuesta debería especificar:
- Número de piezas, duración y finalidad de cada una.
- Relaciones de aspecto, resoluciones, idiomas y formatos de entrega.
- Fechas o duración prevista para preproducción, rodaje y edición.
- Número de jornadas y horas, además del coste de ampliarlas.
- Responsabilidades sobre permisos, localizaciones, casting y desplazamientos.
- Número de rondas de revisión, plazos de respuesta y cambios incluidos.
- Licencias de música, cesiones de imagen y ámbito de uso.
- Condiciones para entregar brutos, proyectos editables o archivos fuente.
- Consecuencias de una aprobación tardía o de un cambio de alcance.
Este detalle suele formar parte de un presupuesto de vídeo corporativo bien estructurado. No elimina los imprevistos, pero ayuda a distinguir una desviación real de una ampliación solicitada durante el proyecto.
Plazos vídeo corporativo: cuadro contractual
Fecha + alcance + responsables + revisiones + dependencias. Si falta uno de estos elementos, la entrega puede parecer acordada sin que exista un calendario ejecutable.
Lo que enseña la gestión diaria de rodajes corporativos
En la práctica, cada jornada rinde más cuando se planifica para obtener varias piezas relacionadas. Esa decisión se toma en preproducción: hay que prever preguntas, planos de recurso, encuadres y mensajes reutilizables. Intentar descubrir esos clips después del rodaje limita las opciones y puede obligar a publicar fragmentos sin contexto.
También resulta esencial proteger el tiempo de aprobación. El equipo de edición puede cumplir su parte y, aun así, perder la fecha si los comentarios llegan tarde o se reabre un guion aprobado. Un buen cronograma muestra las responsabilidades de ambas partes y no oculta las esperas dentro de una única fecha final.
— Bárbara Martín
Plazos vídeo corporativo: aprendizaje principal
La planificación no consiste en añadir margen sin criterio. Consiste en cerrar decisiones antes de que sean caras, asignar responsables y reservar tiempo para revisar sin detener al resto del equipo.
Cómo planificar un vídeo corporativo con una fecha de lanzamiento fija
Cuando el vídeo debe estrenarse en una feria, una convención, un lanzamiento de producto o una campaña ya contratada, la fecha final no debería ser el punto de partida del rodaje, sino el límite desde el que se construye el cronograma hacia atrás. Este método ayuda a reservar margen para incidencias y evita descubrir en la última semana que aún falta una aprobación esencial.
Construir el calendario de atrás hacia delante
Empieza por la fecha en la que el archivo debe estar cargado, probado y disponible, no por el día del evento. Reserva antes un periodo para exportaciones, subtítulos, comprobación técnica y posibles correcciones. Sitúa a continuación la aprobación del máster, la ronda de acabado, el primer corte, la edición, el rodaje y la preproducción.
Si el vídeo se proyectará en un recinto o se entregará a un medio, pide sus especificaciones desde el principio. La resolución, el códec, el formato de audio, la relación de aspecto o el peso máximo pueden obligar a generar archivos distintos. Probarlos con antelación evita que un vídeo terminado falle por una cuestión de compatibilidad.
Plazos vídeo corporativo: calendario inverso
- Publicación o proyección confirmada.
- Prueba técnica y carga de archivos.
- Aprobación del máster.
- Acabado, subtítulos y versiones.
- Primer corte y rondas de revisión.
- Edición inicial.
- Rodaje.
- Guion, logística y permisos.
Reservar un margen de contingencia realista
El margen no debe emplearse para comprimir desde el primer día un plan imposible. Sirve para absorber una indisponibilidad puntual, una incidencia meteorológica, una observación legal o un problema de exportación. El porcentaje necesario depende del riesgo: una entrevista interior con equipo reducido necesita menos reserva que una grabación exterior con permisos, actores y varias localizaciones.
En lugar de ocultar esa reserva, conviene identificarla en el cronograma. Así el equipo sabe cuándo se está consumiendo y puede tomar decisiones antes de comprometer la entrega. Si no se utiliza, queda disponible para una comprobación adicional o para adelantar la publicación.
Identificar la ruta crítica
La ruta crítica reúne las tareas cuyo retraso desplaza directamente la fecha final. La aprobación del guion, un permiso indispensable o la disponibilidad de un portavoz pueden formar parte de ella. Otras tareas, como preparar copias para archivo, quizá puedan realizarse en paralelo sin bloquear el rodaje.
Marcar estas dependencias permite concentrar seguimiento y decisiones. No tiene sentido presionar al editor si el proyecto espera una locución que todavía no ha sido aprobada. Un responsable de producción debe actualizar el estado y alertar cuando una demora empieza a consumir el margen.
Plazos vídeo corporativo: riesgos y respuesta
- Portavoz no disponible: bloquear una alternativa o adelantar su grabación.
- Permiso pendiente: preparar una localización de respaldo.
- Revisión legal compleja: validar mensajes antes del rodaje.
- Fecha inamovible: priorizar una versión esencial y entregar adaptaciones después.
Definir una entrega mínima prioritaria
Cuando el calendario es ajustado, puede acordarse una versión principal que proteja el objetivo del lanzamiento. Las adaptaciones, piezas secundarias o idiomas adicionales se entregan después mediante hitos definidos. Esta solución es preferible a intentar terminar todo a la vez y poner en riesgo la pieza imprescindible.
La priorización debe decidirse antes de que aparezca el retraso. El cliente y la productora han de saber qué elementos pueden moverse sin perjudicar el lanzamiento y cuáles son irrenunciables. También debe quedar claro que una entrega escalonada no reduce el volumen contratado: reorganiza su secuencia.
Plazos vídeo corporativo: entrega prioritaria
Primero: máster necesario para el lanzamiento. Después: cortes, subtítulos, idiomas y formatos secundarios. Esta secuencia protege la fecha sin renunciar al resto de entregables.
Celebrar una reunión de arranque útil
Una reunión de inicio eficaz no repite el presupuesto. Resuelve quién decide, quién aporta materiales, qué afirmaciones necesitan validación, qué personas aparecerán, dónde se grabará y cómo se entregarán los comentarios. Al terminar, cada tarea debe tener propietario y fecha.
También conviene identificar lo que no se hará. Si no habrá actores, animación tridimensional ni entrega de brutos, debe constar. Los límites reducen interpretaciones distintas y permiten concentrar el esfuerzo en el resultado contratado.
Seguir los hitos sin convertir el proyecto en reuniones
Un documento compartido con fases, responsables, fechas y estado suele ser suficiente. Las reuniones se reservan para decisiones que no pueden resolverse mediante un comentario claro. El seguimiento debe anticipar bloqueos, no limitarse a informar de que una fecha ya se ha incumplido.
Si cambia el alcance, se actualizan duración, coste y dependencias. Pedir una pieza adicional o reescribir el mensaje después del rodaje puede ser viable, pero necesita una nueva estimación. Mantener el calendario original como si nada hubiera cambiado solo traslada el problema a la entrega.
Plazos vídeo corporativo: control semanal
Revisar únicamente cuatro datos: hito actual, decisión pendiente, responsable y efecto sobre la entrega. Si una tarea no afecta al calendario ni necesita decisión, no debe ocupar la reunión.
Medir y aprender después de entregar
Al cerrar el proyecto, compara las fechas previstas y reales de cada fase. Registra qué retrasos procedieron de producción, cuáles de aprobaciones y cuáles de cambios de alcance. Este análisis mejora los siguientes presupuestos y ayuda a asignar márgenes según el tipo de riesgo.
La duración total no es el único indicador. También resulta útil medir el tiempo de respuesta entre versiones, el número de rondas, la proporción de comentarios reabiertos y las horas dedicadas a cambios no previstos. Con varios proyectos, estos datos permiten estimar los plazos vídeo corporativo desde la experiencia propia y no desde un promedio genérico.
Plazos vídeo corporativo: indicadores del proceso
- Días previstos frente a días reales por fase.
- Tiempo medio de aprobación del cliente.
- Número de rondas y comentarios reabiertos.
- Cambios de alcance y efecto sobre coste y entrega.
Resumen de los plazos de un vídeo corporativo
Los plazos vídeo corporativo acostumbran a moverse entre dos y ocho semanas, aunque un proyecto complejo puede superar ese rango. La preproducción define mensaje, guion y logística; el rodaje concentra la captura; y la postproducción convierte el material en piezas terminadas. Las aprobaciones del cliente forman parte del calendario, aunque no sean horas de edición.
La duración final influye menos que la cantidad de escenas, localizaciones, personas, gráficos, idiomas y formatos. Un responsable único de aprobación, dos rondas bien definidas, comentarios consolidados y una validación por etapas reducen retrasos. Cuando existe una fecha fija, el calendario debe construirse hacia atrás, con margen de contingencia y una entrega principal prioritaria.
Plazos vídeo corporativo: resumen ejecutivo
Alcance cerrado + responsables + hitos + revisiones limitadas + margen = fecha defendible.
Una cifra sin estas condiciones es una referencia; un cronograma con dependencias y obligaciones es un compromiso gestionable.
Conclusiones: cómo planificar sin sorpresas
Un vídeo sencillo puede completarse en dos o tres semanas; una pieza institucional suele necesitar entre tres y seis; y una campaña multiformato puede ocupar de cinco a ocho semanas. Estos rangos solo funcionan cuando el alcance está claro y las personas responsables responden dentro del plazo previsto.
La forma más segura de acortar el calendario es cerrar decisiones antes de grabar. El guion, las localizaciones, los portavoces, las especificaciones y el circuito de aprobación deben estar resueltos. La prisa mal gestionada elimina planificación y crea regrabaciones; la agilidad bien diseñada reduce esperas y trabajo duplicado.
Si el proyecto tiene una fecha inamovible, conviene revisar el cronograma con la productora antes de aprobar el guion. Así, los plazos vídeo corporativo se apoyan en jornadas, entregables y responsables concretos, y no en una estimación aislada.

Plazos vídeo corporativo: conclusión práctica
Antes de solicitar una fecha, prepara una lista de piezas, canales, idiomas, portavoces y aprobadores. Con esos datos, la productora podrá convertir el rango orientativo en un calendario real.
Revisar el cronograma con Videocontent
Videocontent puede revisar el briefing y traducirlo a jornadas, entregables e hitos. Los packs por jornada permiten planificar una pieza institucional, testimonios y contenido para redes dentro de una misma sesión cuando el proyecto lo admite. Si quieres pasar de un rango genérico a una fecha adaptada a tu producción, puedes solicitar una revisión del cronograma con Videocontent.

Preguntas frecuentes sobre los plazos de un vídeo corporativo
¿Cuánto tiempo tarda en entregarse un vídeo corporativo?
Como orientación, entre dos y ocho semanas. Una pieza sencilla puede completarse en dos o tres, mientras que una campaña con varias jornadas, formatos, idiomas o animaciones puede necesitar ocho semanas o más.
¿Desde qué momento empieza a contar el plazo?
Debe indicarlo la propuesta. Lo recomendable es contar desde la aceptación, el pago inicial y la recepción de los materiales necesarios, o desde la aprobación del guion cuando la fecha depende de ese hito.
¿Cuántas rondas de revisión incluye un proyecto estándar?
Es habitual incluir dos rondas, pero no existe una regla universal. El presupuesto debe explicar cuántas incluye, cuánto tiempo tiene el cliente para responder y qué coste o efecto temporal tienen las rondas adicionales.
¿Qué ocurre si una aprobación llega tarde?
La entrega suele desplazarse tantos días como dure el bloqueo, especialmente si el equipo o los recursos estaban reservados para fechas concretas. La condición debería quedar recogida en el acuerdo.
¿Puede producirse un vídeo corporativo urgente?
Sí, si el alcance, la logística y las aprobaciones lo permiten. Puede ser necesario simplificar localizaciones, efectos o entregables, reservar recursos adicionales y aplicar una tarifa de urgencia.
¿Un vídeo más corto siempre se produce antes?
No. Un anuncio de veinte segundos con numerosas escenas, actores y efectos puede requerir más tiempo que una entrevista de varios minutos. La complejidad de captura y montaje pesa más que la duración final por sí sola.
¿Cuál es el precio de un vídeo corporativo?
Depende de las jornadas, el equipo, las localizaciones, la postproducción y los entregables. Puedes revisar los factores principales en este artículo sobre cuánto cuesta un vídeo corporativo.
¿Qué son los vídeos corporativos?
Son piezas que una organización utiliza para presentar su marca, actividad, productos, servicios, cultura o conocimiento. Su producción suele dividirse en preproducción, rodaje, postproducción y entrega.
Plazos vídeo corporativo: preguntas antes de contratar
¿Qué piezas se entregarán? ¿Quién aprueba? ¿Cuántas rondas hay? ¿Qué depende del cliente? ¿Qué ocurre si cambia el alcance? ¿Cuándo se considera aceptado el máster?
Recursos relacionados
- Factores de un presupuesto de vídeo corporativo
- Presupuesto de producción audiovisual
- Fases del proceso de producción audiovisual
- Herramienta para organizar proyectos por hitos
- Precio de un vídeo corporativo a medida
- Cuánto debe durar un vídeo corporativo
- Consejos para la realización de vídeos corporativos
